El libro de Dios

En Crónicas 17:11-13 está escrito:

11- Y cuando tus días sean cumplidos para ir con tus padres, levantaré descendencia después de ti a uno de entre tus hijos y afirmaré su reino.

12- Él me edificará Casa, y Yo confirmaré su trono eternamente.

13- Yo le seré por padre y él me será por hijo, y no apartaré de él mi misericordia, como la aparté de aquél que estaba antes de ti,

Dios aquí está hablando de Saúl, sin embargo, Dios decide omitir su nombre. Y no solo en este pasaje. También en Ester 2:5

5- Había un varón judío en Susa, la ciudadela, llamado Mardoqueo ben Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita,

El padre de Saúl se llamaba Cis, que era de la tribu de Benjamín. Como está escrito en 1 Samuel 9:1-2

1- Había un hombre de Benjamín, hombre poderoso y pudiente, cuyo nombre era Cis ben Abiel, hijo de Zeror ben Becorat, hijo de Afia, también hijo de un benjamita.

2- Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, …

Mardoqueo era descendiente de Saúl, pero en vez de nombrar a Saúl, se nombra a su padre Cis. ¿Por qué Dios decidió borrar su nombre? En Éxodo 32:31-33 se nos revela que Dios tiene un libro en donde están escritos nombres:

31- Y Moisés volvió a YHVH y dijo: ¡Oh, este pueblo ha cometido un gran pecado, y ha hecho para sí dioses de oro!

32- Pero ahora, perdona su pecado… Si no, ¡bórrame ahora de tu libro que has escrito!

33- Pero YHVH dijo a Moisés: Al que haya pecado contra mí, a éste borraré de mi libro.

Es como si este libro representara la memoria de Dios. Como si Dios pudiera modificar su propia memoria (cosa que no veo imposible). Y en el verso 33 se nos revela por qué Dios decide borrar nuestro nombre de su libro (memoria), y con ello también su decisión de omitir nuestro nombre.

¿Se referirá tal vez al libro de la vida? El que no está escrito en él está muerto, y la muerte implica el olvido. Todo aquel a quien Dios haya olvidado implica que está muerto; pero todo aquel que está escrito en ese libro, está en la memoria de Dios.

En Lucas 20:37-38 se nos da luz sobre esto:

37- Y en cuanto a que los muertos resucitan, Moisés también lo indicó en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, y Dios de Isaac y Dios de Jacob.

38- Así que no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven.

Abraham, Isaac y Jacob podrán estar muertos en su cuerpo, pero siguen en la memoria de Dios y por lo tanto, están vivos, por eso Dios los nombra, “porque para Él todos viven”.

La desobediencia trae el pecado, y el pecado conlleva a que Dios nos pueda borrar de su memoria (libro) y eso significa que estaríamos muertos. Por otra parte, como mensaje de esperanza me despido con Malaquías 3:16.

16- Pero los que temían a YHVH hablaron el uno al otro, y YHVH escuchó con atención y atendió. Y fue escrito un libro de memoria delante de Él, a favor de los que temen a YHVH, y de los que honran su Nombre.

-Jonathan Villa-